Palabra ando la comisión encargada de las actividades de elebración de los 50 Años de la Carrera de Ingeniería en Construcción Civil, decidió trabajar en la publicación de un libro con la historia de la construcción en Antofagasta, no dimensionó la magna obra que debía emprender. Se la definió no como un libro técnico, sino uno que mantuviera la mirada en el hombre y en su quehacer en el entorno en el que le tocó vivir, involucrando lo integral de su condición, abarcando así, su racionalidad y también su emocionalidad. Como la obra era abismante y abrumadora en su conjunto, se apeló a la fuerza interior y tradicional de antiguos artesanos mamposteros que afrontaban un quehacer de esta naturaleza con la colocación de la primera piedra, la piedra basal y angular, que dio origen al ritual iniciático de santificación y de buenos deseos en el futuro de una construcción. Esta base emocional, sumada a la capacidad intrínseca por la organización, llevó a afrontar la obra por etapas. Por ello este libro se denomina "LA HISTORIA DE LA CONSTRUCCION EN ANTOFAGASTA... , la Primera Piedra", dejando, de esta manera, abiertas todas las posibilidades de que en el futuro exista una segunda, una tercera, y así sucesivamente, hasta ir completando la historia de nuestra ciudad, con el esfuerzo sumado de las generaciones venideras. 04 s P r e m n a r e s Convengamos con lo que dice Lautaro Núñez, en que estos territorios ya habían sido habitados por culturas prehispánicas. Pero no hubo choque cultural con el hombre occidental (cristiano) que llegó en el siglo XIX. Estos últimos se avecindaron en esta zona desértica en búsqueda de mejores horizontes y tuvieron que aprender a "domesticar" este hábitat. Así. .. , se fue creando ciudad. Pero la necesidad del espacio habitable forzó la acción a la espontaneidad y, más tarde, a la planificación. De ello nos habla Roberto Rivera en su artículo, cuando dice que Antofagasta es una sumatoria de proyectos. Y Claudia Galeno nos cuenta de los aspectos constructivos de los principios de la arquitectura en la ciudad, haciendo aflorar en nuestra retina la fisonomía física y, porqué no decirlo, espiritual, cuando apreciamos que el pasado perdura en el repertorio de las creaciones pasando de un siglo a otro. Aprecia también el cosmopolitismo de la ciudad, característica que ha permanecido latente y que se ha visto incrementada debido a la bonanza minera característica de la región. José A. González da una mirada más segmentada, y se refiere a las décadas cincuenta y sesenta, observando habitación y urbanización en el sector centro sur de Antofagasta. De la misma forma, Isidro Morales analiza la existencia de los dospuertos que ha tenido la ciudad y Roberto Galleguillos
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