e o n a fuerza del pasado os Construc<:;ores C v1 es cimentaron el a través de mercado, por la planificación centralizada, la cual iba a surgir de un proceso dialéctico y no corto, basado en la continua experiencia de ir poniendo en práctica y comprobando rigurosamente el resultado de algunas medidas derivadas de la concepción de la planificación socialista. Además, donde los recursos del Estado eran otorgados para que empresas capitalistas edificaran las viviendas, es que se criticó la ineficiencia y desorganización del Ministerio de la Vivienda y Urbanismo. Inicialmente, la organización del Ministerio suponía una Dirección General de Planificación con suficiente poder para aplicar la política habitacional a través de sus diversas corporaciones (CORVI, CORHABIT, CORMU y COU), autónomas sólo en el ámbito administrativo. Sin embargo, en la práctica, la estructura existente condujo a un fuerte divorcio entre el aparato de planificación, Dirección General de Planificación y Presupuesto, y las Corporaciones, por cuanto no existía ninguna línea de control entre ellos. No obstante, pese al claro diagnóstico realizado durante el periodo de Allende, los problemas se agudizaron ya que progresivamente las juntas directivas de las corporaciones y sus vicepresidentes acumularon un gran poder y operaron con bastante independencia de la política global del sector. La gradual comprensión de la dificultad de cumplir con los objetivos y metas debido a la acrecentada presión social del derecho a la casa gratuita y, además, por su lenta ejecución, llevó al gobierno a implantar una nueva política en el curso de 1973, muy similar a la del gobierno anterior: desde las limitadas soluciones definitivas hasta el despliegue de muchas opciones parciales y de naturaleza progresiva, por etapas para la habitación popular. En su último año de gobierno, el presidente Allende dio carácter definitivo a tal orientación. Este nuevo énfasis en la política habitacional buscaba la solución masiva y no selectiva de los problemas habitacionales. Para los campamentos planteaba diversas etapas: l. Primera: tenencia de un sitio. 2. Segunda: disponibilidad de agua potable. 3. Tercera: eliminación de aguas servidas. 4. Cuarta: préstamo o insumo para aprovechar la capacidad constructora. "La experiencia de los campamentos es un buen ejemplo de la mecanización de los planes habitacionales y de cómo estos fueron superados por los hechos". El alto grado de movilización social se exacerbó aún más ante la expectativa de una solución gratuita, provocando una verdadera estampida hacia los campamentos en tránsito. Sin embargo, se produjeron dos fenómenos que modificaron a la política planeada: Los pobladores de los campamentos en "tránsito" presionaron para que la solución habitacional se otorgara en el lugar de su permanencia, aunque fuera de carácter Un ve"5 dad Cató ca del Norte 48 progresivo e insatisfactorio. Y la escasa disponibilidad de viviendas definitivas transformó a estos campamentos en poblaciones permanentes. Las tomas de sitios no respetaron una serie de terrenos fiscales y privados en los cuales se iniciaba el proceso de expropiación para construir posteriormente viviendas sólidas. Los dos hechos anteriores imposibilitaron una política más coherente en el orden urbanístico. Con respecto a la asignación de las viviendas marca otro cambio importante en los padrones históricos. Hasta el periodo anterior a Allende, las caja de previsión entregaban recursos financieros a la CORVI a cambio de casas para sus imponentes. En este periodo ocurre un atraso por la acumulación de saldos de arrastre a lo que contribuyó además, la escasa presión ejercida por las instituciones de previsión en defensa sus imponentes. GOBIERNO PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE GOSSENS La vivienda es un derecho irrenunciable y es obligación del Estado proporcionarlo a su pueblo. La vivienda no puede ser objeto de lucro, no debe regirse por reglas económicas, sino de necesidad y condiciones sociales. La vivienda puede ser un instrumento poderoso para acelerar y facilitar el desarrollo de los valores humanos y sociales. Debe haber una concepción unitaria del uso del suelo, vivienda y equipamiento doméstico. Las viviendas deben relacionarse en conjuntos residenciales homogéneos, evitando la segregación urbana. El suelo urbano debe destinarse a la satisfacción de necesidades sociales y habitacionales. El equipamiento social es una forma de integración del poblador a una vida rica en contenidos humanos, políticos y sociales. Línea de Acción El plan de emergencia para 1971, intentó llevar un amplio programa de construcción de viviendas (cerca de 90.000) y de urbanización y equipamiento social a través de las corporaciones del MINVU, con el fin de eliminar el déficit habitacional en un plazo prudente, sin pretender recuperar su costo y generando una alta cuota de empleos directos e indirectos, mediante sistemas tradicionales e industrializados que no incluyeran la autoconstrucción. Las viviendas en extensión y en altura debían tener como superficie mínima 36,00 m2. El programa de atención a campamentos del sub-departamento respectivo tuvo como fin atender a los grupos de pobladores instalados en dichas ocupaciones a través de un conocimiento de su realidad, de sus necesidades más apremiantes y fue generando un nuevo estilo de trabajo en equipo. Se incorpora
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