e o n a fuerza del pasado, os Constructores C vi es cimentaron el La arquitectura en sí es un artificio para albergar la vida, y de esa forma las construcciones de Antofagasta fueron definiendo un imaginario de ciudad industrial, ecléctica y moderna, impregnada desde sus inicios (1866-1868) por el espíritu y los medios de la segunda revolución industrial promovida por una sociedad cosmopolita. La primera imagen moderna que se tiene del desierto costero del norte chileno fue a través de los viajeros ilustrados, que recorrieron este territorio indómito participando como naturalistas en expediciones científicas, entre los cuales podríamos destacar a Amédée-Franc;:ois Frezier, en viaje entre 1712 y 1714; Alcide D'Orbigny en 1830, Charles Darwin en 1835, Maurice Rugendas en 1842, Rudolf Philippi entre 1853 y 1854; André Bresson entre 1870 y 1874 y Charles Wiener entre 1875 y 1877. Si bien la mayor parte de los antecedentes se basa en las descripciones escritas de esas exploraciones, algunos elaboraron representaciones gráficas que constituyeron los primeros registros visuales de este territorio. A partir de la mitad del siglo XIX, algunas de esas imágenes pasaron a ser hechas con la ayuda del ojo mecánico de la fotografía, como los grabados de Wiener y Bresson, y posiblemente los de Philippi, ya que este último utilizó ese procedimiento en la elaboración de grabados sobre el sur de Chile. Asimismo es muy interesante, como referencia, el caso de William L. Oliver, un precursor de la fotografía en Chile Uara 1973:28-49), el cual registró el área salitrera de Tarapacá entorno a 1860, lo que evidencia el vanguardista uso de ese nuevo proceso en el desierto del norte chileno. Así, gracias a las representaciones escritas o gráficas desde esos primeros testigos hasta los investigadores de principios el siglo XX, podemos conocer los modos de vida y la arquitectura primitiva de los habitantes naturales de este desierto costero: los changos. Esos antecedentes se han complementado con los estudios antropológicos y arqueológicos contemporáneos, orientados a la reconstrucción de la prehistoria de la región de Antofagasta desde los vestigios de esos primeros pobladores de estas costas (Cruz y Llagostera 2011 ). De esa forma, es posible tener una idea bastante precisa sobre sus construcciones. El francés Frezier pasó por Cerro Moreno y luego por Cobija, describiendo a la segunda como una pequeña ensenada abrigada de los vientos predominantes, con un asentamiento indígena que sobrevivía con un "hilito de agua un poco salado". Además publicó un conocido grabado de un chango utilizando una balsa de cuero de lobo marino. Sobre el poblado dijo: "La aldea de Cobija se compone de unas cincuenta habitaciones de indios hechas con pieles de Jobos marinos. (...)" (Frezier 1902:141). De otra forma,D'Orbigny, cuando visita Cobija en 1830, en el lugar ya se había fundado el exitoso puerto boliviano de Lamar, 1825. Así, su registro gráfico incluye tres imágenes, Un vers dad Cató ca del Norte 64 Manufactura de nitrato. Tarapacá, Perú, 1,863. Fotógrafo: Wil/iam L. Oliver. © Alvaro Jara/ Editorial Universitaria. una de las balsas en uso, otras de indígenas changas vestidas con atuendos occidentales, y una vista panorámica. Entre la variada información que entrega, se refiere a las construcciones indígenas: "(...)Al descender hacia la costa, vi muchas cabañas de esos pescadores indígenas. Como no llueve nunca en esa comarca, se contentan con cuatro postes fijos en tierra, sobre los cuales arrojan pieles de lobos marinos. Allí toda la familia, a menudo numerosa, se acuesta sobre algas secas o sobre pieles de carneros; no posee muebles más que conchillas, algunos vasos, instrumentos de pesca, y por alimento maíz tostado y los peces que los hombres pescan. (... )" (D' Orbigny 1954:936). Por otro lado, Darwin cuando pasa por Paposo entrega ciertos datos sobre las construcciones de ese lugar: "(...) en la latitud de 25.02 S., se encuentra la aldea de Paposo, el pueblo más al norte en la costa de Chile. Este es un Jugar miserable, que tiene alrededor de 200 habitantes, bajo un Alcalde; las cabañas se encuentran dispersas, y son difíciles de distinguir, ya que son del mismo color que fos cerros que están detrás de ellos. (...)"
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