L 1 n c1 f 1E'r.tc1 rn Pe ScldO Edificio Centenario, década del sesenta. Obra gruesa ya terminada L, r r \.I a ~ 0 d \1 o, Constructores C vi es cimentaron el r t; e Ahora bien, observemos cómo se enfrenta la celebración de tijerales, tomando diferentes (y discordantes) perspectivas. Si la decisión es celebrar "tijerales", se puede encontrar los siguientes criterios: 1.- Empecemos por decir que aún hay personas a las cuales su formación culturales impone continuar con la tradición. Para ellas, esta celebración tiene un sentido intrínseco y, como tal, es válida por sí sola. 2.- Cercanas a esta posición encontramos a los que realizan esta actividad por diversión y esparcimiento. 3.- Por otra parte, aquellos que son simples y prácticos, tomarán la celebración con un sentido utilitarista y confiarán en que una jornada grata preparada para los trabajadores, levantará el espíritu y ayudará a enfrentar el trabajo con más ánimo. Es decir, aumento en la producción. 4.- También puede suceder que algunas personas, sin ansias de obtener dividendos con la actividad, adopten la típica actitud paternalista. Para ellos, la celebración no pasa más allá de tener la satisfacción de brindar una tarde agradable a los trabajadores. Como contrapartida a lo planteado, está la actitud de no celebrar tijerales. Esta costumbre, desgraciadamente, ha avanzado más de lo conveniente. Los motivos que existen pueden ser varios, pero al trasluz de un rápido análisis, pueden reducirse a sólo dos: El problema económico, que mal que nos pese es cíclico en la construcción, y la apatía hacia estas costumbres por parte de aquellos que no alcanzan a comprender, o aprehender, el significado de esta tradición. A los criterios expuestos anteriormente, posiblemente se podrá agregar otros que, dependiendo del cristal conque se observe, pueden ser válidos. Pero una cosa es cierta, y es que la celebración del tijeral, en cuanto a celebración, en cuanto a ente cultural, se encuentra en un plano diferente al de los precios unitarios, al rendimiento, a los presupuestos o a la planificación. Su utilidad, o mejor aún, su validez, sólo puede ser aquilatada desde el punto de vista de las emociones más puras del ser humano. Aprehenderlo, aceptarlo, y lograr entrar en el "juego", es comulgar con raíces profundas; es sonreír con la vida, es afirmar la identidad cultural, la integración social; es reconocer estados mentales mucho más ricos, más alimentadores y, por último, en cuanto a celebración de un gremio, es aglutinante, identificatoria, y distintiva de otras actividades laborales. Es la fiesta por excelencia: "La Fiesta de la Construcción". Por eso es necesario calar más profundo en el análisis de esta actividad cultural y, sin ánimo de dar una visión acabada, intentar conocer, o vislumbrar aspectos que nos ayuden en nuestro objetivo. Observemos cualquier celebración de tijerales. Todas, elementos más o elementos menos, son similares. En ella encontraremos el personal respectivo, una infraestructura 128
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