r 1 o 1 n g e r I e. r Dos tolderías changos en Paposo al sur de Antofagasta con horcones y piedras en la base para sujetar el toldería . Se observan dos mujeres junto a cantaros y crianza de cabras a mediados del siglo XIX. Al fondo se detecta una casa de tablas rodeada de un muro perimetral (Philippi 1860). Cuando Juan López dejó su cobijo por una vivienda preparada con materiales desembarcados de los lastres de los primeros veleros europeos, surgió junto al actualmente conocido como "muelle historico", una residencia que rompió con los cánones locales. Su funcionalidad y forma eran inéditas, enfrentándose en armonía con la bahía de San Jorge. En ese acto constructivo, distinto al logrado por los indígenas, se sustentó el destino de una nueva ciudad, fuertemente confiada en la cultura alimentaria aportada por los changos, desde sus tolderías y sus varios miles de años de experiencia. Por el año 1868 la administración boliviana decidió fundar la ciudad de Antofagasta en la "caleta de la Chimba", frente a la bahía de San Jorge, rematando lotes según un plano regulador para edificios públicos, fiscales y de servicios públicos. Ha entrado ahora el arte constructivo de la madera ensamblada, combinada con la trama de los pies derechos y la magia de los clavos, integrando de paso las cañas de Guayaquil y el simple estuco del barro rojizo, entre calles trazadas por un damero generoso. La joven ciudad acogió a los últimos changos en sus barriadas populares apegadas al puerto y en las caletas de pescadores, cuando aún las balsas servían para el embarque de sacos salitreros. El fin de los tolderías estaba anunciado. Los changos se incorporaron a las labores portuarias y aquellos que no renunciaron al mar lo hicieron desde sus botes encaletados o por los recorridos terrestres con su canasta a la espalda para la recolección de mariscos. Ahora surtían de alimentos a la creciente población de una ciudad que no tenía un segundo que perder en el comienzo del ciclo salitrero. Después del año 1879, un gran mecano de madera angloamericano recogió a una sociedad cosmopolita y el espíritu de los pescadores changos se refugió discretamente en el fascinante mundo de las caletas : ya no era necesario moverse con sus tolderíos a cuestas ... El mundo ya no era el mismo bajo la revolución industrial inglesa, porque las nuevas tecnologías y sus materialidades asociadas trasformaron el estilo de hacer las ciudades-puerto, con edificios y residencias, una más bella que otra, de eso que hoy llamamos patrimonio, pero que sólo en su tiempo fue la esencia misma de la cotidianeidad. 17 Ln vors1daa Cdtol1ca del '\lar.e
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