'uturo de los lnger eros Corstructorss • 50 Anos, 1961 2 O 1 1 .. LA CONSTRUCCION DE LOS ASENTAMIENTOS .. PREHISPANICOS EN EL LITORAL DEL DESIERTO Lautaro Núñez A.1 o es fácil imaginarse como este territorio costero fue domesticado a lo largo de la secuencia de sus habitantes más antiguos. Sin embargo, durante el Holoceno temprano, los primeros cazadores andinos lo colonizaron en las tierras de mayor altura, bajo un ambiente mucho más húmedo; al mismo tiempo, ocurrían por la costa los primeros desplazamientos de los pescadores-recolectores, entre los 11.000 y 8.000 años AP (Núñez et al 2002; Castelleti 2007; Llagostera 2005). Es que la disponibilidad de los recursos marítimos fue también muy importante porque no presentaban muchas fluctuaciones estacionales y se extendían continuamente, constituyendo una relevante fuente de subsistencia por el efecto de la fría corriente de Humboldt. A pesar de la ausencia de desembocadura de ríos en una de las cubiertas más áridas del mundo, estos límites no fueron tan drásticos a raíz del potencial alimentario y de la presencia de una que otra vertiente a lo largo del litoral (Núñez y Varela 1967). Los datos arqueológicos y etnográficos reconocen que hubo explotaciones oportunas y otras más estables en caletas productivas que estimularon actividades nómades y algo más fijas, a pesar de ciertos momentos de estrés ambiental generado por los cambios de las corrientes marinas. En el intertanto, tanto en la Cordillera de la Costa como en las pampas adyacentes, estos desplazamientos fueron recurrentes en la búsqueda de provisión de agua, vegetales y materiales líticos, que alcanzaron incluso algunos oasis interiores en el tramo inferior del río Loa. Estos antecedentes explican que, en general, el acceso a los recursos costeros imprimió un estilo de vida dinámico con grupos móviles, cuyos tamaños variaban de acuerdo a la potencialidad de los recursos: caza, pesca, recolección de mariscos, utilización de vegetales y aprovisionamiento de agua, aspectos que variaban sensiblemente de un lugar a otro (Nesteret al 2007; Santoro et al 2011 ). Los primeros pescadores de la cultura Huantelauquén arribaron por los 11 .000 años AP en un avance de sur a norte, instalándose en la costa de Taltal en el interior de abrigos naturales bajo roca, al parecer al margen de recintos específicos. Utilizaban estos cobijos porque eran útiles por la mantención de las temperaturas cálidas y frescas, sin el desgaste de la energía humana en términos constructivos (Castelleti 2007). Por este tiempo alcanzaron toda la costa desértica tras la apropiación generalizada de pesca, caza y recolección de mariscos estrictamente en el borde marino. El hecho de que hayan aprovechado la mayoría de las especies hoy conocidas, con la captura de aves, mamíferos marinos y camélidos silvestres por intermedio de dardos con puntas pedunculadas, componentes de un equipamiento sofisticado y tecnológicamente maduro, demuestra su adecuada adaptación al medio. Un sinnúmero de estos asentamientos establecidos en la Segunda y Tercera Regiones demuestra que solían integrarse en campamentos con amplios espacios al aire libre, dedicados a las labores domésticas cuyos residuos alimentarios, de fogones y de restos artefactuales quedaban depositados en extensas capas, formando lo que se conoce actualmente como conchales. Es muy probable que hayan alojado protegidas en afloramientos rocosos, en habitaciones pircadas circulares, integrando a agrupaciones interfamiliares (Cervellino et al 2000 ; Llagostera 2005). Es posible que varios de estos campamentos se encuentren actualmente bajo el mar, por cuanto durante el Holoceno temprano, hasta los 6.000 años AP, ocurrieron dramáticos cambios en términos de levantamiento del nivel del mar, alzándose unos 60 a 80 m, lo que explica la relativa carencia de asentamientos de esta época (Fairbanks 1989; Grosjean et al 2007); posiblemente ocurrieron también, simultáneamente, procesos de ascenso del litoral (Richardson 1 Académico Titular, Instituto de Investigaciones Arqueológicas, Universidad Católica del Norte, San Pedro de Atacama. 07 L n V F" r E, 1 d el r e a t r 1 1 ~ el r:I e 1 ~ o r t e
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